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El Mediador Semanal
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Lo que aprendimos hablando con líderes del seguro en América Latina

El seguro en América Latina: la industria con más por hacer

En los últimos meses hemos conversado con líderes del sector asegurador de América Latina. Aunque cada mercado tiene sus particularidades, las conversaciones dejaron varias conclusiones en común sobre hacia dónde avanza la industria.

Aparecen una y otra vez los mismos temas: un mercado con un enorme potencial de crecimiento, un canal de distribución donde el asesoramiento sigue siendo clave, una transformación tecnológica que acelera y una oportunidad única para construir una industria más moderna.

Hay una idea que resume todas esas conversaciones: el mayor potencial de la región no está en el tamaño actual del mercado, sino en todo lo que todavía falta por asegurar.

La mayor oportunidad está en la brecha de protección

La penetración del seguro sobre el PBI sigue siendo baja en gran parte de América Latina, y esa brecha representa al mismo tiempo el principal desafío y la mayor oportunidad para la industria.

Los números lo muestran con claridad. En Chile, la penetración ronda el 4% del PBI. En Perú se ubica alrededor del 2%. En Paraguay apenas llega al 1,2%. Más allá de las diferencias entre países, el patrón es el mismo: todavía hay una parte muy importante de la economía y de la población que no cuenta con la protección adecuada.

Lejos de ser una limitación, esa baja penetración convierte a la región en un mercado especialmente atractivo. Todavía hay espacio para incorporar nuevos asegurados, desarrollar nuevos modelos de distribución y seguir ampliando el alcance del seguro.

A diferencia de mercados más maduros, donde la transformación suele implicar adaptar estructuras y procesos heredados, en buena parte de América Latina todavía existe la oportunidad de construir productos, procesos y experiencias con una lógica más moderna desde el inicio.

La distribución sigue siendo humana, pero está cambiando

En casi toda la región, el corredor y el productor siguen siendo el canal principal.

En Argentina, cerca del 70% de la producción pasa por productores. En Perú, los brokers concentran la mayor parte del negocio. En Paraguay, con unos 1.400 agentes productores activos, ocurre algo similar.

Ese peso del canal profesional no es casualidad. El seguro sigue siendo un producto que se explica, no que se compra por impulso. Y ahí el asesoramiento humano sigue marcando la diferencia.

Lo interesante es que la forma de distribuir está cambiando.

Chile es un buen ejemplo. Junto a los corredores tradicionales y la bancaseguros conviven canales que hace algunos años tenían un papel mucho menor. El retail se convirtió en un actor relevante: cadenas como Falabella o Cencosud distribuyen seguros a través de sus tarjetas y sus tiendas, generando volúmenes que compiten con los de la banca.

En paralelo, la consolidación avanza en toda la región. Corredoras que se compran, se fusionan o se integran a grupos internacionales. Casos como la adquisición de Rasher por parte de BMS o la creación de Southbridge a partir de operaciones adquiridas por Fairfax muestran una tendencia clara: la escala empieza a ser un factor competitivo.

Y esa escala no solo sirve para crecer. También permite invertir en tecnología, desarrollar mejores procesos y negociar condiciones que resultan mucho más difíciles de sostener para estructuras pequeñas.

Tecnología e inteligencia artificial: potenciar, no reemplazar

La inteligencia artificial es probablemente el tema más mencionado hoy en cualquier conversación sobre seguros. Pero conviene aterrizar la discusión.

Su valor no está en reemplazar al corredor, sino en ampliar su capacidad.

Tres aplicaciones aparecen una y otra vez:

  • Análisis de datos para entender mejor al cliente y detectar oportunidades.
  • Automatización de procesos como emisión, renovaciones o atención de siniestros.
  • Soporte a la toma de decisiones comerciales, priorizando prospectos, recomendaciones y acciones de seguimiento.

El desafío es que muchas compañías todavía operan sobre sistemas core diseñados para un mundo analógico. Durante años se intentó digitalizar procesos viejos sin rediseñarlos por completo, y eso generó fricción, lentitud y duplicación de tareas.

Por eso, en buena parte de la región la conversación ya no es solo “cómo incorporar IA”, sino cómo construir una operación realmente preparada para trabajar de forma digital.

La mayor oportunidad está en lo que todavía no existe

El panorama deja un mensaje bastante claro para quienes viven de la mediación.

El mercado va hacia operaciones más simples, más digitales y más competitivas. Van a aparecer nuevos jugadores. Los canales se van a diversificar. Y la tecnología va a dejar de ser un diferencial para convertirse en un requisito básico.

América Latina no es un mercado asegurador saturado. Es un mercado con una enorme brecha de protección, con canales profesionales fuertes, con espacio para modernizar procesos y con margen para crecer durante muchos años.

Hay mucho por construir.

Y justamente por eso, probablemente sea una de las regiones donde el seguro tiene más futuro por delante.

¿Quieres conocer de primera mano qué están viendo los líderes del sector? Escucha los episodios de Historias Aseguradas edición Américas: Alberto Duarte · Fabiana De Nicoló · Agustina Decarre · Gerbo Pacchioni · Rodrigo Alfonso

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