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El Mediador Semanal
Historias Aseguradas

IA en la correduría de seguros: primero el negocio, después la póliza

IA en la correduría de seguros: primero el negocio, después la póliza

Un corredor de seguros sabe analizar riesgos y entender cómo funciona el negocio de un cliente. El problema es que buena parte de su jornada se va en reenviar correos, comparar condicionados y perseguir documentación. La inteligencia artificial en la correduría de seguros no viene a sustituir ese criterio profesional, sino a liberarlo de la carga administrativa para que vuelva a lo que aporta valor: entender el riesgo y diseñar la póliza que de verdad necesita cada empresa.

Es la tesis que defiende Romina Aswani, cofundadora de Vesta Seguros, en su conversación en Historias Aseguradas. Allí explica cómo una correduría nacida en 2024 ha construido su propia tecnología para invertir el orden habitual del trabajo: primero el negocio, después la póliza.

Un sector con la estructura de los pagos, pero sin su transformación

Aswani llega a los seguros tras unos 14 años en producto y tecnología, en sectores como pagos, fiscalidad y legal. Todos comparten rasgos con los seguros: mucha regulación, mucha burocracia y procesos manuales. La diferencia es que los pagos ya vivieron su transformación y hoy nadie los describiría como un sector tradicional.

En seguros sigue pesando la herencia: el amigo o el familiar que gestiona las pólizas. Su respuesta no es discutir esa confianza con palabras, sino con métricas. Si una empresa consigue una prima ajustada y una cobertura mejor, el argumento de la amistad pierde fuerza.

El corredor atrapado en el back office

Lo que más le llamó la atención al entrar en el sector fue que corredores muy capaces dedican, según su estimación, la gran mayoría de la jornada a tareas administrativas. Hacer bien el trabajo exige cotizar con al menos cuatro aseguradoras y revisar condicionados de unas 40 páginas cada uno. Sin tecnología, ese volumen no escala, y muchas corredurías crecen sumando personal y oficinas.

Hay un segundo efecto: el conocimiento no vive en los sistemas, sino en la cabeza de cada profesional. Cuando esa persona se va de vacaciones, poco funciona.

Primero el negocio, después la póliza

El cambio que propone Vesta Seguros no es solo de velocidad. Es de orden. En el modelo habitual, el corredor, sin tiempo, parte de productos estándar e intenta adaptarlos a la empresa. El resultado suele quedarse corto o pasarse.

"Es como si tú vas a un sastre que te dice que tiene cuatro tipos de pantalón y te pregunta cuál te aprieta menos, en lugar de hacerte la medida."

Romina Aswani, cofundadora de Vesta Seguros

Vesta hace el recorrido inverso: visita al cliente, analiza sus riesgos y a partir de ahí diseña la póliza. Por eso ha desarrollado internamente su propio modelo de inteligencia artificial, su tarificador y su CRM. Según Aswani, la tecnología disponible en el mercado tiende a digitalizar el proceso actual; si se quiere cambiar el punto de partida, hay que construir desde cero.

La correduría se centra en empresas y naves industriales, aunque también trabaja con autónomos, y gestiona unos 2 millones de euros en primas. Ha crecido sin financiación externa y, según su cofundadora, es rentable desde el primer día.

Más automatización para tener más contacto humano

La IA de Vesta lee y compara pólizas, y además alimenta un portal gratuito donde cada empresa ve la comparativa y el análisis de riesgos, revisa el riesgo de sus proveedores y consulta a un agente que responde al instante dudas como si un producto exportado a Estados Unidos queda cubierto.

La captación, sin embargo, sigue siendo presencial: contar una propuesta nueva no funciona, enseñarla sí. Al ver la plataforma, muchos clientes empiezan a preguntarse por qué pagan la prima que pagan.

"Nosotros justamente nos hemos dado cuenta que cuanto más eficientes somos, más tiempo tenemos de tener un contacto humano."

Romina Aswani, cofundadora de Vesta Seguros

La misma lógica se aplica al seguro de caución, donde aseguradora, banco, constructora y corredor piden información en formatos distintos. Para que el cliente no repita los mismos datos una y otra vez, Vesta creó Vesta Contigo, un agente que recoge esa información para preparar la póliza.

El nuevo hueco en las pólizas: los riesgos de la propia IA

La tecnología también crea riesgos que muchas pólizas no contemplan. Con la aplicación del reglamento europeo de inteligencia artificial, Vesta está recibiendo startups que descubren sus carencias justo antes de levantar una ronda, cuando los inversores revisan sus seguros en la due diligence.

El caso típico: empresas que usan IA para asesorar en nutrición, fitness, asuntos legales o finanzas. Si la herramienta se equivoca o sufre una alucinación y el cliente actúa en consecuencia, la reclamación puede ser importante. Y muchas suben datos de clientes a la IA sin un ciberseguro que lo contemple. Por eso Vesta está abriendo una línea para startups con ciberseguros y responsabilidad civil profesional que cubran los daños causados por estos sistemas.

Menos gestores de trámites, más asesores

"Yo creo que el corredor no va a desaparecer, pero sí va a desaparecer el corredor/gestor de trámites."

Romina Aswani, cofundadora de Vesta Seguros

En su opinión, el back office tenderá a desaparecer como puesto de trabajo, cada corredor será más eficiente y el mercado, hoy muy fragmentado, se concentrará. También cree que se acabará la práctica de colocar pólizas estándar que no cubren lo que la empresa necesita.

La conclusión para cualquier correduría es práctica: el valor no está en tramitar más rápido, sino en usar el tiempo recuperado para conocer mejor cada negocio. La tecnología es el medio. La póliza hecha a medida, el resultado que el cliente está dispuesto a pagar.

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