
Hace un par de años, hablar de inteligencia artificial en seguros sonaba a algo lejano, de grandes aseguradoras con equipos de datos. Hoy hay corredurías pequeñas que cotizan desde WhatsApp con un asistente de IA. Las cosas han cambiado rápido.
La IA en seguros se usa sobre todo para automatizar tareas repetitivas: leer pólizas y documentos, cotizar y re-tarificar, gestionar renovaciones, atender a clientes por WhatsApp o por teléfono, detectar fraude y redactar comunicaciones. Su objetivo no es sustituir al profesional, sino liberarle tiempo para asesorar y vender.
Te contamos dónde se está usando ya y qué conviene tener en cuenta.
Es el uso de tecnologías como el aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje y la IA generativa para hacer trabajos que antes requerían a una persona: leer un documento, entender una consulta, comparar coberturas o decidir a qué cliente llamar primero.
Se aplica en toda la cadena del seguro: en la aseguradora (suscripción, siniestros, fraude) y en la distribución (corredurías, agencias y bancaseguros), donde cada vez se usa más.
Estos son los usos más extendidos:
Vamos un poco más al detalle con los que más impacto tienen en el día a día.
Es el uso más habitual. La IA lee el PDF de una póliza, extrae los datos (tomador, coberturas, vencimiento, prima) y los vuelca en el sistema. Lo que antes eran diez minutos tecleando ahora son segundos. También recupera una póliza o un duplicado con solo pedirlo.
Aquí es donde una correduría nota más la diferencia. La IA revisa los vencimientos, re-tarifica con varias compañías y detecta qué clientes tienen más riesgo de irse por una subida de prima. Te contamos cómo funciona en nuestra guía de gestión de cartera y en la de multitarificadores.
Los asistentes conversacionales responden dudas sobre pólizas, envían documentos y recogen datos de un siniestro a cualquier hora. Cuando la consulta es compleja, pasan el caso a una persona con todo el contexto.
Es lo más reciente. Son agentes de IA que hacen llamadas: recordatorios de renovación, cobros pendientes, campañas de venta cruzada o petición de documentación. Permiten llegar a toda la cartera sin multiplicar el equipo.
Redactar un correo de renovación, resumir unas condiciones generales de 40 páginas o preparar una propuesta comercial. Para este tipo de tareas, herramientas como ChatGPT ya son útiles, siempre sin meter datos sensibles de clientes.
La IA es útil, pero no se puede adoptar a ciegas. Estos son los puntos que más preocupan a las corredurías, con razón:
Lo siguiente son los agentes de IA: sistemas que no solo responden, sino que ejecutan procesos completos entre varias herramientas. Por ejemplo, detectar una renovación con subida, re-tarificar, preparar la propuesta y llamar al cliente, todo sin intervención salvo la aprobación final.
Para una correduría, eso significa poder atender a más clientes con el mismo equipo y dedicar el tiempo a lo que ninguna IA hace bien: entender a las personas y aconsejarlas.
Si quieres ver todo esto desde el punto de vista de una correduría, con tareas concretas y cómo elegir herramienta, lo tienes en IA para corredurías de seguros.
En Foliume lo aplicamos con Wilfredo, que cotiza, renueva y re-tarifica desde WhatsApp; el Client Hub, que reúne WhatsApp, correo y llamadas en una sola bandeja; y los agentes de voz, que hacen las llamadas de renovación y venta cruzada.
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