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El Mediador Semanal
Tendencias del sector

¿Por qué las corredurías compiten con Amazon sin darse cuenta?

Hace unos años, el cliente de una correduría comparaba una correduría con otra.

Hoy, eso no es necesariamente así.

Cuando una persona compra en Amazon y recibe su pedido al día siguiente, cuando abre Netflix y en minutos encuentra lo que quiere ver, o cuando gestiona una reserva desde un móvil en segundos, está incorporando una nueva idea de lo que significa tener una buena experiencia digital.

Y esas expectativas no desaparecen cuando entra en contacto con su correduría.

Aunque el sector asegurador tenga procesos, productos y necesidades mucho más complejas, el cliente ya espera lo mismo que en cualquier otro ámbito de su vida: rapidez, simplicidad y personalización.

Por eso, quizá la competencia de una correduría no sea solamente otra correduría. Sino también la última buena experiencia digital que tuvo su cliente.

Si todo puede ser inmediato, ¿por qué un seguro no?

Vivimos en un contexto en el que la velocidad se ha convertido en parte de la experiencia.

Amazon redujo la espera entre comprar y recibir un producto. Las apps bancarias permiten hacer transferencias en segundos. Una reserva de hotel puede hacerse en pocos clics.

El cliente no piensa necesariamente: “esto es diferente porque es un seguro”. Piensa: “si puedo hacer todo esto de forma inmediata, ¿por qué para saber el estado de mi póliza tengo que esperar?”

Esto no significa que todo tenga que ser instantáneo. Significa eliminar esperas innecesarias.

Consultar una póliza, descargar un documento, comprobar un vencimiento, conocer el estado de un siniestro o recibir una respuesta no deberían requerir una cadena interminable de emails, llamadas y búsquedas internas.

La tecnología puede hacer que gran parte de esa información esté disponible cuando el cliente la necesita.

La rapidez ya no es solo una cuestión operativa. Es una expectativa de servicio.

El cliente no debería conocer la complejidad que hay detrás

La complejidad interna no tiene por qué convertirse en complejidad para el usuario.

Detrás de una compra sencilla existen sistemas logísticos, inventarios, pagos, proveedores y procesos complejos. Pero el cliente solo ve una interfaz simple.

En seguros sucede algo parecido. Una correduría puede trabajar con múltiples aseguradoras, productos, pólizas, renovaciones, recibos, siniestros y sistemas diferentes.

La pregunta es: ¿cuánta de esa complejidad tiene que experimentar el cliente?

Si para resolver una consulta hay que buscar información en diferentes sistemas, pedirla a otra persona y volver a enviarla por email, el cliente termina percibiendo esa complejidad.

La oportunidad está en hacer lo contrario: simplificar la experiencia aunque detrás siga existiendo una gran complejidad operativa.

Una buena experiencia no significa tener menos procesos. Significa que el cliente no tenga que navegar por ellos.

No todos los clientes deberían recibir la misma experiencia

La expectativa de recibir una experiencia personalizada también ha aumentado.

El usuario no debería empezar desde cero cada vez que ingresa en la plataforma. El sistema debería conocer su historial, sus preferencias y su contexto, y utilizar esa información para ofrecerle una experiencia más relevante.

Y en una correduría existe algo todavía más valioso: el conocimiento que el mediador tiene sobre cada cliente.

Qué seguros tiene contratados, qué necesidades ha tenido, cuándo vencen sus pólizas, qué comunicaciones ha recibido, qué siniestros ha tenido o qué productos podrían tener sentido para él.

El reto es convertir todo ese conocimiento en una experiencia personalizada y, sobre todo, escalable.

Personalizar no debería significar que el equipo tenga que recordar manualmente cada detalle. La tecnología puede hacer que la información esté disponible en el momento adecuado y que cada interacción tenga contexto.

La nueva competencia no es otra correduría

La comparación ya no ocurre solo dentro del sector asegurador. El cliente compara la experiencia de su correduría con la de todas las empresas con las que interactúa.

Competir con Amazon no significa ser Amazon, sino entender cómo ha elevado el estándar de experiencia y trasladar esos principios a la mediación:

Más rapidez. Más simplicidad. Más personalización.

Y, sobre todo, utilizar la tecnología para que la complejidad del seguro no se convierta en complejidad para el cliente.

Porque el verdadero desafío no es competir contra otra correduría, sino conseguir que, cuando un cliente piense en una buena experiencia, su correduría también esté en esa lista.

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