Colaboradores de una correduría de seguros: cómo organizar el trabajo con tu red
Colaboradores de una correduría de seguros: cómo organizar el trabajo con tu red
Muchas corredurías crecen gracias a su red de colaboradores: una gestoría, una inmobiliaria, un taller o un antiguo empleado que te trae clientes. Al principio todo va bien. Pero cuando la red pasa de tres a treinta personas, aparecen los problemas: producción que llega por WhatsApp, documentos incompletos y comisiones que se calculan a mano a final de mes.
Organizar el trabajo con la red de colaboradores de una correduría pasa por cinco cosas: formalizar la relación con un contrato y el registro que exige la ley, darles un canal único para enviar producción, validar cada solicitud antes de tramitarla, liquidar las comisiones con reglas claras y medir qué aporta cada uno. Cuanto más ordenado esté el proceso, más puede crecer la red sin que el equipo se desborde.
Te contamos cómo organizarlo paso a paso.
¿Qué es un colaborador externo de una correduría?
Es una persona o empresa que realiza actividades de distribución de seguros por cuenta de la correduría, con un contrato mercantil. No es mediador de seguros: trabaja bajo la dirección y la responsabilidad de la correduría con la que colabora.
En España lo regula el artículo 137 del Real Decreto-ley 3/2020, que traspuso la Directiva de Distribución de Seguros. Conviene no confundirlo con otras figuras:
Figura
Qué hace
¿Es mediador?
Colaborador externo
Distribuye seguros por cuenta de la correduría, con contrato mercantil
No. Actúa bajo la responsabilidad de la correduría
Allegador o recomendador
Solo pone en contacto a un posible cliente, sin informar ni asesorar sobre seguros
No, y no realiza distribución
Empleado de la correduría
Trabaja en plantilla, con contrato laboral
No: forma parte de la correduría
Corredor de seguros
Asesora de forma independiente y trabaja con varias compañías
Sí, inscrito en el registro de la DGSFP
Resumen informativo, no asesoramiento jurídico. Revisa tu caso con tu asesor legal.
¿Qué obligaciones tiene la correduría con sus colaboradores?
Las principales, según la normativa:
Contrato mercantil con cada colaborador.
Registro de colaboradores: la correduría debe anotar los datos de cada uno, con fecha de alta y de baja. La Dirección General de Seguros (DGSFP) puede revisarlo.
Formación: si el colaborador distribuye seguros, debe acreditar la formación que corresponde a su nivel (más horas si asesora que si solo informa) y la formación continua de cada año.
Información al cliente: que el cliente llegue a través de un colaborador no reduce la información que la correduría le debe dar.
¿Qué problemas aparecen cuando crece la red de colaboradores?
Si te reconoces en varios de estos, la red ya necesita un proceso:
La producción llega por WhatsApp, correo o llamada, según el colaborador.
Faltan datos o documentos y hay que pedirlos dos o tres veces.
Nadie sabe en qué estado está la solicitud que envió un colaborador hace una semana.
Las comisiones se calculan en un Excel y cada liquidación genera dudas.
No sabes qué colaboradores producen y cuáles llevan meses sin enviar nada.
Cuando el colaborador te llama, cada vez le atiende una persona distinta, sin contexto.
¿Cómo organizar el trabajo con tu red de colaboradores, paso a paso?
Alta ordenada. Contrato, datos en el registro, formación acreditada y una breve guía de cómo trabajar con la correduría: qué ramos, qué compañías y qué documentación pedir al cliente.
Un canal único para enviar producción. Que todos los colaboradores envíen las solicitudes por la misma vía, con una plantilla o un formulario que pida los datos mínimos desde el principio.
Validación antes de tramitar. Alguien de la correduría revisa cada solicitud, comprueba que está completa y la asigna a quien la va a gestionar.
Seguimiento visible. Que el colaborador sepa en qué estado está cada solicitud sin tener que llamar para preguntar.
Liquidación de comisiones con reglas claras. Porcentajes por ramo y compañía por escrito, fechas de liquidación fijas y un detalle de cada póliza incluida.
Revisión periódica. Cada trimestre, revisa qué aporta cada colaborador y habla con los que han bajado su actividad.
¿Qué indicadores medir por colaborador?
No hace falta un cuadro de mando complejo. Con estos indicadores ves quién aporta y dónde hay que actuar:
Indicador
Qué mide
Para qué sirve
Producción
Pólizas y primas nuevas en el periodo
Saber quién aporta y cuánto
Solicitudes completas
Porcentaje de solicitudes que llegan con todos los datos
Detectar a quién hay que formar o dar una plantilla
Conversión
Solicitudes que acaban en póliza emitida
Ver la calidad de lo que envía
Caída en el primer año
Pólizas anuladas antes de cumplir 12 meses
Detectar ventas mal enfocadas
Siniestralidad de su cartera
Siniestros frente a primas de sus pólizas
Cuidar la relación con las compañías
Comisiones liquidadas
Lo pagado al colaborador en el periodo
Comprobar que la relación es rentable
Actividad
Días desde la última solicitud enviada
Reactivar a los colaboradores que se enfrían
Un colaborador que trae mucha producción pero con una caída alta en el primer año puede salirte más caro de lo que parece. Te contamos cómo medir la caída en qué es la caída de cartera y cómo calcularla.
¿Qué herramientas ayudan a trabajar con colaboradores?
Normalmente, una combinación de estas:
El ERP de la correduría, para el registro de colaboradores, las pólizas que aporta cada uno y la liquidación de comisiones. Muchos ERP del sector tienen un módulo de colaboradores o de red comercial. Lo tienes en nuestra guía de ERP para corredurías.
Un CRM, para el seguimiento de las solicitudes y las oportunidades que llegan de cada colaborador. Más información en CRM para corredurías.
Un canal de comunicación compartido, para que las conversaciones con los colaboradores no vivan en el móvil de una sola persona.
En Foliume nos centramos en la parte que más tiempo consume en el día a día: responder a los colaboradores. El Client Hub reúne en una única bandeja los WhatsApp, correos y llamadas de toda la correduría, y reconoce cuándo quien escribe es un colaborador.
Un ejemplo habitual: una gestoría colaboradora escribe por correo: "¿Nos confirmáis que ya está emitida la póliza de auto de nuestro cliente? Necesitamos el número y una copia". El Client Hub:
Identifica que el remitente es un colaborador y que la respuesta debe ir a él, no al asegurado.
Abre una incidencia de servicio a colaborador.
Busca la póliza en el ERP y comprueba que está emitida y en vigor.
Responde a la gestoría con el número de póliza y el PDF adjunto.
Deja todo registrado en la incidencia, lista para pasar al ERP.
El equipo puede tomar el control en cualquier momento. Y lo repetitivo (confirmar una emisión, enviar un duplicado, informar del estado de una solicitud) deja de interrumpir a la persona que lleva la red.